—¿Este tipo se atreve a golpear a la Señorita Raquel? ¡Debe de estar loco!
—¡Está demente, completamente demente!
—Haciendo un escándalo en público, y encima abofeteando a la Señorita Raquel, ¡ni un milagro podría salvarlo hoy!
Por el comportamiento de Pedro, la escena estaba en completo alboroto.
Había quienes se encontraban sorprendidos, perplejos, algunos incluso admirados, y otros que simplemente no podían creerlo.
En su subconsciente, Raquel era siempre la que intimidaba a los demás; la i