— Borracho, vámonos, regresemos a beber.
Después de guardar la Joya Celestial, Pedro no prestó atención a los demás. Con la cúpula azul de la espada celestial en la mano, comenzó a bajar del ring paso a paso.
A medida que avanzaba, la multitud se dispersaba automáticamente, abriendo un camino amplio para él.
La impresionante actuación de Pedro hoy había convencido a casi todos.
Aunque muchos no entendían por qué Pedro no se proclamaba campeón de artes marciales, al menos parecía ser algo positiv