Debido a la aparición de Félix, la situación en la escena cambió drásticamente.
Hace un segundo, Pedro era el enemigo público número uno; al siguiente, fue proclamado campeón de artes marciales, ganándose la adoración de miles.
Su prestigio era incomparable en ese momento.
Observando a los luchadores que se inclinaban respetuosamente ante él, Pedro mantenía una expresión impasible y una mirada fría.
No había emoción, no había excitación, solo un sarcasmo casi absurdo.
Aparte de algunos lucha