El repentino ruido sorprendió a todos.
Mirando hacia la dirección del sonido, vieron a Jorge colgado en la pared, su torso incrustado en ella, con solo sus manos y pies visibles.
De su boca y nariz, la sangre brotaba violentamente.
Era una vista difícil de soportar.
—¡Jorge!
—¡Joven maestro!
Tras un breve momento de shock, el color de sus rostros cambió drásticamente.
Corrieron hacia él rápidamente, extrayéndolo de la pared y comenzando a administrarle medicinas y primeros auxilios.
—¡Pedro! ¿Có