—¿Qué?
Al ver el horno explotado, Pedro cambió de color, tensándose al instante.
Faltaba tan poco, sólo el último paso para tener éxito.
¿Por qué? ¿Por qué explotó de repente?
¿Todo el esfuerzo hasta ahora ha sido en vano?
—No... ¡imposible!
Pedro sacudía la cabeza, sudando como si lloviera.
No estaba dispuesto a aceptar el fracaso ni el resultado frente a sus ojos.
Comenzó a buscar frenéticamente entre los restos del horno, no dejando pasar ni una huella ni un residuo de medicina.
En ese moment