Delicia luchaba desesperadamente en aquella tierra embarrada. Ahora... en cualquier momento, Néstor seguía protegiéndola. Esa protección proveniente de su familia le brindaba tranquilidad y seguridad.
—Está bien, ya lo sé. —aceptó la bondad de Néstor. Sentada en la oficina, Delicia irradiaba una atmósfera de indiferencia.
Apenas Néstor colgó el teléfono, Isabel llamó. Delicia decidió no contestar. Sabía sin duda cómo Isabel la regañaría e insultaría por teléfono. Tras colgar, ¡Isabel volvió a l