—No tienes la capacidad para hacerlo. —dijo el hombre, soltándola con desdén visible en su mirada. Alvaro se sentó en el sofá y encendió un cigarrillo.
—El cumpleaños de Antonia está cerca, y ella ha estado deseando las joyas de Joya Eterna durante años. Asegúrate de dejarle un conjunto.
¡Durante años! Y aún sin conseguirlo, lo que demostraba cuán codiciadas eran las piezas de Joya Eterna.
—Ella siempre quiere las ediciones limitadas, ¡y no hay manera de conseguirlas!
—¡Ahora eres la presidenta