Delicia comía tranquilamente, luciendo completamente distraída. ¡Su rostro mostraba claramente que su mente estaba en otra parte! Al verla tan absorta, Alvaro no pudo evitar irritarse. Justo en ese momento, su teléfono comenzó a vibrar; era una llamada de Antonia.
—¿Hola?
Desde el otro lado de la línea, la voz afligida de Antonia murmuraba algo. Delicia ni siquiera intentó prestar atención.
Sin embargo, Alvaro miró hacia Delicia instintivamente y, tras cinco minutos, dijo, —Está bien, me encarga