Al enterarse de que Carlos estaba por volver, Delicia sintió un torbellino de emociones complicadas.
Hasta ahora, Néstor solo sabía que Carlos no podía venir a la Ciudad de México debido a las manipulaciones de Alvaro, pero la compañía y el propio Carlos no estaban al tanto.
Se sintió culpable.
—Parece que las cosas le han ido bien allá. —dijo, sintiéndose aliviada.
—¡Qué joven y audaz!
Estas palabras tenían un matiz enigmático, pero Delicia percibió la urgencia en la situación de Carlos.
No res