—¿Qué diablos pretendes?
Delicia López solo pudo articular esta pregunta, a pesar de haber planeado decir mucho más.
Alvaro Jiménez respondió con frialdad:
—¿Jugando conmigo? ¿Te parece divertido?
Delicia se quedó sin palabras. ¿Jugando con él?
—¡No tengo idea de lo que estás hablando!
—¡Ja! —Alvaro rió burlonamente, se apoyó en el capó del coche y encendió un cigarrillo, aspirando profundamente. El silencio reinante solo se rompía por el sonido del agua y el aroma del tabaco mezclándose con l