El autocontrol que mostraba Alvaro Jiménez dejó a Delicia López algo sorprendida. Las acciones de Alvaro ese día habían sido continuamente inesperadas. En la mañana, en el sótano, se había contenido, y ahora, al verla de la mano con Néstor, tampoco armó un escándalo. ¿Acaso había cambiado?
—¿Qué haces aquí? —preguntó Delicia, intentando sonar lo más normal posible. Afortunadamente, el personal aquí era extremadamente profesional. La recepcionista no mostraba el más mínimo interés en su dirección