Delicia no podía ocultar su irritación, incluso frente al elogio de su tío, Néstor.
—¡Néstor! —exclamó, claramente molesta. ¿Cómo podía haberse enterado de algo tan importante de esta manera, sin ningún aviso previo, dejándola completamente desprevenida?
—Lo siento, la única solución que se me ocurrió en ese momento fue esta. —se disculpó Néstor.
—¿Y qué pasa con el anterior CEO de Joya Eterna? —Delicia no creía que una empresa de tal magnitud no tuviera un director general antes de ella.
Nésto