Así, también está bien.
Parece que, sin importar cuán profundos sean los sentimientos, cuando llega el momento de dejarlos ir, resulta sorprendentemente fácil hacerlo.
…
Ambas caminaban por el hospital, atrayendo muchas miradas hacia ellas. Pero cuando estas se posaban en el hombre de apariencia distinguida, emitiendo un aura fría y distante, rápidamente desviaban la vista.
Delicia miró hacia los destellos de luz en la lejanía.
Sacó su teléfono y llamó a Alejandro. Él contestó rápidamente:
—Señ