Delicia no podía permitir que Elena se enfrentara directamente a Alvaro en un momento tan tenso. A pesar de que Elena normalmente era muy tranquila, la constante interferencia de Alvaro por causa de aquella mujer, y su insistencia en molestar a Delicia por cualquier pequeñez, la hacían sentir una gran indignación.
—Ve a tu habitación. —le dijo Delicia a Elena, agradecida por su preocupación, pero sabía que no podía dejarla enfrentarse sola a Alvaro. El sonido de los golpes en la puerta indicaba