Al llegar al Palacio Jazmines, su casa, Delicia sentía que algo iba mal. María la miró con preocupación,—Está la señora.
¡Delicia frunció las cejas!
Pensando en esa actitud hacia su suegra ayer, debería haber venido anoche.
Arreglándose el pelo, entró y vio a su suegra sentada en el sofá en postura de reina.
En su vida anterior, cada vez que había visto a Isabel, inmediatamente le había servido café o pastel, como una sirvienta.
En aquel momento, sólo pensó en complacer a la familia de Alva