Cuando Delicia salió de la comisaría.
Vio a Alvaro y Elena, ambos se pararon frente al coche, se ignoraron mutuamente. Y luego Alvaro la descubrió, se acercó a ella, azorado.
Delicia no le hizo caso y se acercó a Elena.
La detuvo con la mano: —Volvemos a casa.
—¿Qué?
Delicia rio, decepcionada.
—Ya no tengo familia. —Se quitó la mano del hombre, dijo tranquilamente.
Después de todo, ¡ya no sentía nada por él!
Nadie lo entendía.
En su última vida, Alvaro siempre estaba en la posición domi