Capítulo 117
La habitación en la que Delicia había vivido en el extranjero había sido personalmente preparada por su tía Patricia. Cada mañana, mientras Patricia y su esposo se preparaban para ir al trabajo, ella se levantaba temprano para ayudar en la cocina y preparar el desayuno. Eso era lo que Delicia consideraba un verdadero hogar, un lugar donde no importaba la riqueza o la pobreza, sino el sentimiento de pertenencia y calidez, algo que contrastaba drásticamente con la opresiva atmósfera de la casa de