Alvaro quedó completamente atónito por la bofetada inesperada de Delicia. No podía creer que ella lo hubiera golpeado por Carlos. Su ya turbulenta ira se intensificó aún más, como si hubiera caído en un abismo infernal.
—¿Qué pasa? ¿Arruiné algo entre ustedes? ¡Dime, subir a su coche era para ir a dónde? ¿A un resort o a un hotel? —preguntó con un tono cargado de furia y desprecio.
La rabia en su rostro era como una llama ardiente, distorsionando su verdadera expresión. Delicia, a pesar de ser