Punto de vista de Serena
Extendí mi brazo, sintiendo la cámara casi ingrávida en mi mano mientras lo encontraba en el visor: el niño con ojos tan profundos y azules como el océano, y cabello que brillaba como hebras doradas bajo el sol. "Anda, sonríe para la foto, mi amor", lo animé.
"¡Sí, mami!" Respondió con una sonrisa en la que noté le faltaban algunos dientes frontales, lo que hacía su expresión aun más especial.
Nos hallábamos en el corazón de Ámsterdam, donde el sol vespertino teñía de or