Punto de vista de Bill
La oscuridad me rodeaba, pero sentía algo más: voces. Al principio eran distantes, como ecos desde el fondo de un pozo, pero estaban ahí, cada vez más fuertes, más claras. No podía moverme, ni hablar, pero las oía.
—Sus signos vitales están estables, pero no sabremos más hasta que despierte.
Escuché a una mujer, quien probablemente era una enfermera o doctora, acostumbrada a dar ese tipo de reportes.
Oía otra voz, tenue pero familiar, que era la de mi mamá. Estaba al telé