Punto de vista de Serena
Estaba temblando, y Bill me observaba con esa mirada suya, como si fuera un cachorro perdido o algo así. Odiaba cuando me miraba de esa manera. Pero sin importar cuánto intentara controlar mis manos o calmar mi respiración, el miedo simplemente no desaparecía.
Bill encontró mis ojos. —No dejaré que Doris se acerque a ti o al bebé. Te lo prometo, Serena, no pondrá un dedo sobre ti.
Estaba más serio de lo que lo había visto en mucho tiempo. Tenía la mandíbula tensa y había