Claire rio con ironía.
—Usted creyó que, diciéndome que en medio de todo este macabro juego donde siempre me consideró una simple pieza se enamoró, ¿yo dejaría pasar el hecho de que solo se acercó a mí con el propósito de usarme? —Increpó dolida, y él esquivó la mirada—. Responda, excelencia. ¿Pensó que confesando sus sentimientos me lanzaría a sus pies y pasaría por alto sus acciones?
—Claire, yo…
—Usted no tiene corazón —lo acusó—. Resultó ser todo lo que dicen: un demonio sin sentimientos. P