Era de noche cuando despertó y, en un momento de media ensoñación, tuvo la reacción de abrir los ojos para buscarlo, recordando de golpe todo lo que había pasado por la mañana. Se hizo ovillo en medio del lecho y de nuevo comenzó a llorar.
—¿Excelencia? —oyó de pronto una voz—. ¿Se encuentra bien?
—¿Amalia? —susurró y la criada se acercó a la cama—. ¿Qué haces aquí?
—Su excelencia envió un recado a Devon House avisando de un inesperado accidente en su casa de campo y pidió que viniera a servirl