Claire sintió su cuerpo deliciosamente pesado y perezoso. No terminaba de despertar, pero era consciente del dichoso aturdimiento que nublaba su cerebro. Sonrió evocando lo que había sucedido entre ella y Lancaster, porque no pensó que la intimidad entre un hombre y una mujer fuera del modo en que él le enseñó.
Por el repentino frío en su espalda, se percató de que ya no estaba arropada por su esposo, por lo que alargó una mano con la esperanza de sentir su cuerpo grande y tibio. Sin embargo, l