—No tiene que explicar nada. Por favor, discúlpeme si me ha malinterpretado.
—Su excelencia es bastante afortunado por ganar el corazón de una dama noble como usted.
—Yo no… —intentó excusarse, pero la marquesa viuda solo sonrió.
—A pesar de mi corta edad, reconozco cuando el corazón de una dama se encuentra comprometido. —Katerina pareció evocar un recuerdo y suspiró—. Tiene suerte de que sus sentimientos sean correspondidos, y lo más importante, es afortunada de poder escoger.
—Parece haber s