Arthur la hizo girar con habilidad y retomaron el paso junto con las parejas que se unieron a ellos.
—Temía que no viniera —susurró él, muy cerca al oído—. No sabe lo feliz que me ha hecho con su presencia.
Al duque no le costó nada pronunciar aquellas palabras, y hasta él se sorprendió por el hecho de sentirse tan cómodo realizando semejante confesión. Consciente de que todas las miradas los seguían, Claire solo sonrió.
—No me atreví a desafiarlo… —respondió, y enarcó una ceja en un tácito rec