Mundo ficciónIniciar sesiónLa joven se acercó a la puerta y la empujó, pero del otro lado una mano la detuvo con fuerza, impidiéndole el paso.
— No puede entrar aquí — Alguien le dijo con sequedad.
— Soy enfermera del hospital, él es mi… — Las palabras se le quedaron atoradas a mitad de camino porque la otra mujer la cortó en seco antes de terminar la frase.
— No puede pasar, señorita, será mejor que espere







