Beth empujó la puerta de la oficina de Connor y se sentó por un largo rato sosteniéndose la cabeza con las manos, sentía que se le iba a estallar. Tanto trabajo y tanto empeño en mantener la casa de Connor a flote, de ocupar a Oliver en mil actividades solo para llamar la atención de su padre y nada parecía funcionar, tal vez era hora de ir al siguiente nivel.
— Esto no está dando frutos, y tal parece que la enfermera esa de quinta ha ganado más terreno, ¡Y yo sigo de niñera del mocoso! — Soltó