Connor necesitó respirar profundo y obligarse a sonreír, un gesto más parecido a una mueca del que Audrey ni siquiera se percató porque estaba ya en la taquilla haciendo fila para comprar los tiquetes.
Connor se les unió de mala gana, no veía cómo subir a Oliver a esa cosa, podría ayudar en algo al comportamiento del niño, pero no tuvo corazón para decirle que no, lo había mantenido aislado de todo desde lo de Rachel…
— ¿Nos van a poner pulseras de colores? — El niño preguntó cuándo el encargad