Audrey se dejó caer al suelo con las manos temblorosas y el corazón acelerado. Ya había olvidado la última vez que se había sentido tan afectada cerca de un hombre, ni siquiera John Morris, con su porte de Core Back y su aspecto atlético y arrebatador la había hecho sentir de ese modo.
Se pasó la punta de los dedos sobre los labios e inspiró profundo mientras pensaba en la forma de la boca del guapo cardiólogo, en lo profundo de su mirada gris y en el ángulo perfecto de su rostro.
— ¡Me lleva!