Mundo ficciónIniciar sesiónLlegamos a mi apartamento, el viaje fue corto y en un silencio sepulcral, imagino que al igual que yo, Viktor lo necesita para calmarse. Con los nervios escasamente controlados, me ayuda a bajar de su auto y me acompaña hasta la puerta, donde lo invito a pasar para tomar una taza de té.
—Lo siento, pero es lo más fuerte que tengo en casa.
—Es perfecto. No te disculpes, McKenzie. Estoy conduciendo y lo menos que necesito es alcoho







