Capítulo 40

Las horas y pasan sin pedir permiso, ni perdón y mi cuerpo dolorido exige un descanso, duermo cuando el sueño me vence y continúo sin saber nada. Calculo que ha pasado más de dios días sin embargo no puedo asegurarlo, y ninguno de los dos rusos me dice nada que no sean amenazas e insultos.

Estoy medio dormida y un estruendo fuera de la puerta de donde me tienen confinada me despierta de manera abrupta.

Me pongo alerta por si es

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