POV de Nadia
Las calles estaban oscuras, casi inquietantemente silenciosas, mientras me apresuraba, mi bolso apretado contra mi pecho. Mi corazón latía tan fuerte que pensé que me traicionaría, anunciaría cada paso a quienquiera que estuviera observando. No podía parar, no podía permitirme pensar demasiado: pensar llevaba a la hesitación, y la hesitación era peligrosa. Cada sombra, cada movimiento en las aceras débilmente iluminadas hacía que mi pulso se disparara.
Había pensado que huir me da