Punto de vista de Nadia
El sol de la mañana caía sobre los raíles abandonados como una luz demasiado honesta, revelando cada grieta en el metal oxidado, cada hierbajo que crecía entre las traviesas, cada huella que dejábamos en el polvo. Corríamos por la vía muerta, el ritmo irregular de nuestros pasos resonando como un tambor de guerra que nadie quería oír. El aire olía a óxido, a tierra mojada y a ese leve toque acre de la ciudad que nunca duerme del todo. Mis pulmones ardían con cada inspira