Punto de vista de Nadia
El amanecer se filtraba entre los hierros oxidados del puente como dedos pálidos que intentaban alcanzarnos. Nos quedamos bajo el arco de hormigón, envueltos en la sombra húmeda mientras la ciudad empezaba a despertar arriba. El río fluía lento y oscuro a pocos metros, arrastrando hojas y basura en un susurro constante. Damien estaba de pie junto a una columna, vigilando la orilla con la pistola baja pero lista. Adrian permanecía sentado a mi lado, su brazo alrededor de