Punto de vista de Nadia
El ramal hacia las alcantarillas principales era más estrecho y olía peor de lo que esperaba. El aire húmedo se pegaba a la piel como una segunda capa de ropa sucia, y cada paso chapoteaba en charcos poco profundos que reflejaban el débil brillo de mis venas. Damien iba primero, con la pistola en una mano y una linterna improvisada (un trozo de tubo metálico con un reflector roto) en la otra. Adrian cerraba la marcha, su presencia constante a mi espalda como un escudo si