POV de Adrian
La vi en el segundo en que giró la cabeza.
El alivio me golpeó tan fuerte que casi me mareó. Del tipo que afloja algo apretado en tu pecho antes de que siquiera te des cuenta de que estaba allí. Estaba a salvo. Sentada en la barra. Viva. Justo donde había esperado que estuviera.
Confíe en mi instinto, y por una vez, no me traicionó.
Nadia se veía más pequeña de alguna manera, encogida sobre sí misma lo suficiente como para decirme que el día no había sido amable con ella. Sus homb