Selene se sorprendió y se echó a reír y corrió a sus brazos. Sus sentidos se desbordaron con su aroma, con su sabor, con su textura, y él la sujetó por las nalgas con una mano y la
otra la enredó en su pelo para poder besarla.
— Ya basta por ahora.
Dijo un momento después. Selene hizo un mohín de disgusto.
— ¿Por qué siempre tenéis que decir eso los hombres cuando empieza a ponerse interesante dime Steven?
— Vámonos.
Dijo Steven, tomando su mano.
— Para cuando lleguemos al tercer beso, q