La primavera llegó al faro con una explosión de colores y el regreso de las golondrinas. Mariana, que ya caminaba con paso firme y decía sus primeras palabras, correteaba por la terraza persiguiendo mariposas mientras Valentina la vigilaba con una sonrisa radiante. Nicolás trabajaba en la reparación de una de las barandillas, con las mangas remangadas y el rostro bronceado por el sol.
Era uno de esos días perfectos en los que el mar brillaba como un espejo y el viento traía el olor a flores sil