El sonido de la pantalla táctil fue lo único que interrumpió el silencio en la oficina. Demian deslizó sus dedos por el celular y marcó el número directo de su asistente.
—¿Lucas? —su voz sonaba áspera, al borde del agotamiento emocional.
—Diga, señor Thompson —respondió el joven con firmeza al otro lado de la línea.
—Quiero que elimines todas las fotos, todos los chismes, los titulares, los rumores... lo que sea que esté circulando sobre mí, Claudia o mi esposa. Usa los contactos que necesites