Salí a encontrarme con Gérard, preguntándome por qué había regresado a verme. ¿Acaso iba a pasar algo malo?
—Cariño, ¿qué haces aquí?
—Nunca me habías llamado cariño antes; suena bonito —sonrió Gérard—. No pasó nada, cariño, solo quería verte.
Me sonrojé, sin saber qué decir.
—Tal vez suene tonto, pero cada vez que no estás a mi lado, te extraño demasiado —continuó.
—También se te extraña mucho —logré decir con una sonrisa.
—Por cierto, Luc ya se encargó de hablar con los medios, y todas las no