Camila
Estaba guardando mis cosas en el bolso, desesperada por salir después de un día largo y agotador.
Justo cuando estaba por ponerme de pie, la puerta de la oficina de Felipe se abrió y lo vi asomar la cabeza, con una sonrisa en los labios cuando me vio.
—Camila, ¿tienes un minuto? —preguntó, haciendo un gesto para que me acercara.
Suspiré, pensando en que era posible que ya no fuera a salir temprano, pero asentí y caminé hacia su oficina. Nathan estaba a mi lado, mirando con curiosidad.
—Q