Camila
El silencio en el auto era cómodo, aunque aún sentía la tensión de la conversación anterior colgando en el aire.
Había sido demasiado brusca con Joaquín.
No podía evitarlo, ese casi beso me había dejado descolocada. ¿Cómo no hacerlo?
La forma en que me miró, cómo sus labios estuvieron a punto de rozar los míos... Por Dios, estuve a milímetros de perderme completamente en él.
Y luego los niños, con sus risitas desde la puerta, cortando el momento de manera tan absurda que casi me sen