Joaquín
Mi corazón latía más rápido de lo que debería, y lo supe en ese momento: estaba celoso.
Los celos me habían empujado a hablar sin pensar, y ahora me encontraba enfrentando a Felipe por algo que ni siquiera tenía claro.
—Ya sabes a qué me refiero —continué, sin poder detenerme. —Laura, Claudia... —Hice una pausa, observando cómo su expresión se endurecía. —No pienso llamarla para que tú sigas jugando.
Felipe se levantó de su silla, inclinándose hacia el escritorio con las manos apoyadas