Mundo ficciónIniciar sesiónEmily es una madre soltera que lucha por sacar adelante a su hijo. La vida fue muy dura con ella y a temprana edad, le demostró qué tan cruel y solitaria puede ser. Pero a pesar de todo, está dispuesta a hacer lo que sea por salvar la vida de su hijo Noah, que desde su nacimiento padece una enfermedad terrible e injusta. Ethan, el cabecilla de uno de los cárteles más poderosos y temibles, se enamora de ella apenas la ve bailar. Y le ofrecerá la única oportunidad de salvar a su pequeño tesoro. Pero en medio del caos y la destrucción aparece Ryan Floyd para poner en jaque su vida. El amor puede aparecer en el lugar menos esperado. Y Ryan hará cualquier cosa por mantenerla a salvo, incluso poner en riesgo su propia vida. Engaños, mentiras, poder, desesperación… Una mezcla de emociones que te tendrán al límite. ¿Qué estarías dispuesta a hacer por salvar a quien amas? ¿El fin justifica los medios? El amor puede ser tu salvación y también tu perdición.
Leer másMuchas veces la vida nos golpea duramente. A veces a muy temprana edad, lo que genera en nosotros algunos resentimientos y enojos, que pueden acompañarnos a lo largo de nuestras vidas.
Otras veces es la mejor forma que tiene la vida, de mostrarte tu verdadera esencia y fortaleza.
Lo que no te mata, te fortalece. Dicen algunas personas. Si esto es cierto, la coraza que recubre mi cuerpo debe ser del tamaño de la muralla China.
Muchas fueron las veces que me sentí devastada, desolada y completamente sola. Pero a la vez, todas esas vivencias forjaron mi carácter.
Y me demostraron una vez más, que a pesar de todo lo malo, del llanto, del sufrimiento. Al final se puede ser feliz.
«Y una vez que la tormenta termine, no recordarás cómo lo lograste, cómo sobreviviste.
Ni siquiera estarás seguro si la tormenta ha terminado realmente.
Pero una cosa sí es segura.
Cuando salgas de esa tormenta, no serás la misma persona que entró en ella.
De eso, se trata esta tormenta».
Haruki Murakami
—¡Ryan! Se hace tarde —mi paciencia se estaba yendo al tacho.—¡Ya voy! No es tarde, llegaremos bien.—Es tarde, siempre tardas un montón.—Mira quien habla, el que se pasa más horas en el baño que en el resto de la casa.—Eso es porque algunos cuidamos nuestra apariencia —respondí golpeando su hombro amistosamente.—Y otros somos naturalmente apuestos mocoso… ¿qué puedo hacer?—Ya cierra la boca y apúrate, quiero llegar temprano al recital de mi hermanita.—¿Tu madre dijo que debíamos llevar algo?—No, al menos no a mí.—Bien, vamos. Eres insoportable.Subimos a la camioneta y me puse el cinturón, me encantaba pasar tiempo con Ryan, desde que él y mamá se casaron, luego de la muerte de mi padre, todo se había vuelto perfecto. &
—Abre los ojos mi amor —la voz de Ryan, inconfundible. Abrí los ojos lentamente, temerosa, sin saber si era una especie de sueño.—¿Ryan? ¿Estamos…?—Estás bien, ya todo pasó. Ambos estaremos bien, morocha.—¿Ethan?—Ahí está, muerto… se terminó —giré en la dirección que él me mostraba con sus hermosos ojos azules. El cuerpo de mi esposo estaba tirado en el suelo en medio de un charco de sangre. Un hoyo entre medio de sus ojos. Involuntariamente me acerqué a él, zafándome de los brazos protectores de mi súper héroe personal. Gateé hasta su cuerpo sin vida y puse una mano sobre su pecho, él no se movió. Miré sus ojos, no eran los mismo de siempre, estaban apagados, en paz…—Lo siento Ethan… a pesar de todo… a pesar d
Ese primer mes en la selva colombiana fue una pesadilla. Pero Ethan no estaba dispuesto a correr riesgos, por lo que seguiríamos allí, hasta que Ryan apareciera, vivo o muerto. Esta última opción me congelaba la sangre. Pero no había vuelto a tener noticias suyas. Hablaba cada dos días con Noah, el pequeño era muy inteligente y sabía que algo estaba pasando. Finalmente, Ethan decidió decirle una verdad a medias. Le dijo que no era seguro que estuviera con nosotros, y que los "malos" estaban buscándonos, por eso no podíamos volver a casa. Pero eso solo consiguió preocuparlo más. Pero como siempre, nadie le decía qué hacer a Ethan Guerrero, ni siquiera su esposa.Un ruido me despertó súbitamente en la madrugada, estaba todo oscuro y generalmente solo se escuchaba la naturaleza a nuestro alrededor, así que era fácil saber cuándo algo no anda
Isaac apareció un día después de nuestra llegada a ese lugar. Estábamos metidos en una especie de sótano apestoso. Escaleras arriba, no era el Ritz, pero estaba habitable.Una cabaña en medio de la Selva Amazónica Colombiana… pequeña y con lo justo y necesario para sobrevivir por bastante más tiempo del que yo estaba dispuesta a aguantar. Dos habitaciones, una ocupábamos Ethan y yo. La otra era para Isaac o Owen, ya que se turnaban para montar guardia en la entrada veinticuatro horas al día. Un comedor-cocina y un baño. Eso era todo. Las alacenas y el sótano atestado de conservas, agua embotellada, algo de congelados y mucho, mucho armamento y dinero.Para poder tomar un baño había que calentar agua en una olla y luego echarla en la bañera. No había electricidad, ni gas, ni nada… todo a leña y con faroles. Como la maldita era medie
Último capítulo