La noticia de la propuesta se extendió por la mansión como un susurro que no necesitaba ser gritado para llenar cada rincón. No hubo anuncios formales, ni reuniones para comunicarlo. Simplemente, la abuela lo supo porque lo vio desde su ventana, Martina lo supo porque se lo conté mientras tomábamos café, y Álvaro lo supo porque Andrés le envió un mensaje que decía. "Dijo que sí."
Y aunque el mensaje era corto, la respuesta de Álvaro fue inmediata y cálida, llena de emoción y promesas de regresa