Arders Holt estaba sentado en el asiento trasero del coche, aparcado frente al hotel donde se había estado quedando, estaba harto de aquel maldito pueblo aburrido y en lo único que pensaba era en salir de allí, pero su asunto con Drex lo retenía, debía encontrar algo contra él, lo que fuera.
Sus hombres vigilaban en turnos, por lo que supo en el preciso momento en el que Drex pisó el lugar con esa maldita moto haciendo ruido en todo el lugar.
Arders tamborileaba los dedos en el reposabrazos, la