Narrado por Brienna
Habían pasado por tantos lugares que ya no sabía ni cómo salir o cómo coño habíamos entrado, solo que de repente estábamos en la base, o como se llamara ese lugar escondido entre colinas boscosas y caminos que parecían no llevar a ninguna parte, un complejo subterráneo con pasillos iluminados por luces y puertas que se cerraban detrás de nosotros, el aire cargado de un olor neutro a desinfectante y hierbas que intentaba borrar cualquier rastro de alfas u omegas, un refugio que se sentía seguro pero al mismo tiempo claustrofóbico, como si el mundo exterior se hubiera cerrado para siempre.
Drex me había guiado hasta ahí, su presencia alta y calmada a mi lado durante el vuelo en helicóptero y el trayecto final en un vehículo camuflado, hablando poco pero con esa voz grave que intentaba tranquilizarme, contándome fragmentos sobre su madre y la Red sin entrar en detalles que yo no preguntaba, porque el agotamiento me pesaba en los huesos y el miedo aún me atenazaba el e