Narrado por Lucan
El sobre estaba ahí, en el centro exacto de mi escritorio, colocado con una precisión casi insultante, como si alguien hubiera medido la distancia a cada borde antes de soltarlo.
Amarillo pálido, delgado, sin una sola letra, sin remitente, sin sello, sin una marca mínima que lo hiciera reconocible. Nada. Solo un sobre común que no tenía derecho a estar en mi despacho.
Mi secretaria juró que no lo había visto entrar. Los guardias de la puerta principal aseguraron que no había pa