Narrado por Brienna
Sentí mi cuerpo recostado contra algo cálido, sólido, que me envolvía sin apretar demasiado, como si estuviera hecho para cargarme sin esfuerzo.
Unas manos grandes me sujetaban por los muslos, firmes pero no bruscas, manteniéndome en su lugar mientras avanzábamos, aunque yo no sabía hacia dónde ni sobre qué. El movimiento era constante, un balanceo que me mecía, y por un segundo me pareció que todo estaba bien, que el calor que emanaba de ese cuerpo ajeno era lo único que im